Durante el verano estuvimos filmando en Ciudad Juárez. Fueron tres meses de arduo trabajo, calor insoportable y vida de frontera. En los días libres cruzábamos el puente internacional y visitábamos El Paso, Tx, primero porque yo no conocía, y segundo porque estábamos buscando lotes de autos que vendieran motorhomes o campers. Buscamos hasta debajo de las piedras, en páginas de internet, en periódico, en lotes… incluso llegamos hasta Albuquerque, Nvo México (donde viven los papás de pior-es-nada) y no no encontramos nada. En Albuquerque hay una calle muy larga llena de lotes que venden motorhomes, pero todos son nuevos y carísimos. En fin, todo indicaba que regresaríamos a casa con las manos vacías y que el motorhome pasaría a ser un sueño.

Un domingo de ocio pior-es-nada y yo decidimos ir a pasear a El Paso. Fuimos a un centro comercial, a un par de librerías y a una tienda de mascotas. De regreso a Juárez, casualmente pasamos frente a un lote y vimos un motorhome grande y a la venta!!!! El lugar estaba cerrado pero nos emocionamos tanto que unos días después volvimo, ahora también con mi amiga K.

El motorhome era perfecto: clase A (de los que parecen camiones), de 34 pies de largo (11 metros), muy bien cuidado por dentro y por fuera, sin filtraciones de agua, con baño completo… hasta tina! Era exactamente lo que estábamos buscando, incluso en el precio. Lo que siguió fue una negociación bastante rápida, un par de llamadas con mi mamá que estaba indecisa sobre el color, y a los pocos días ese monstruo ya era nuestro.

Ahora venía la parte tediosa: esperar el eterno papeleo de la importación y nacionalización del camión. Era el mes de agosto y nuestro trabajo en Juárez se había terminado. Regresamos a la ciudad de México, mi amiga K volvió a Brasil y nosotros nos quedamos esperando a que el trámite estuviera listo. El agente aduanal que estaba a cargo del asunto nos dijo que todo el papeleo llevaría unas 3 semanas, así que en ese tiempo pior-es-nada y yo lo tomamos con calma.

Al cabo de las 3 semanas volvimos a Juárez, ahora acompañados de Martina, y nos recibió la sorpresa que el agente aduanal hizo muy mal su trabajo y todo el trámite estaba retrasado, así que nos tocó esperar en Juárez otro mes completito para que al fin, en septiembre, nos entregaran el camión.

El día que por fin dejamos Juárez eramos el retrato de la felicidad. El viaje de regreso al DF fue espectacular. Yo manejé todo el tiempo: 1,800 km cruzando el desierto de Chihuahua, pasando por Delicias, Jimenez, Torreón, Durango, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro… Lo que en otras ocasiones nos lleva dos días de viaje en carro, en motorhome nos llevó cuatro. Paramos a dormir en donde nos agarraba la noche, dormimos como reyes en la recámara del fondo del camión, nos preparamos comida, nos bañamos con agua calientita a la orilla de la carretera… la última noche de viaje paramos a descansar en una gasolinera llena de traileros y hasta nos tomamos unas cervezas en un sitio olvidado por dios en medio de la nada.

Hoy, por fin después de 4 meses de haberlo comprado, la remodelación está terminada, la pintura está seca, el logo está colocado y está listo para irse a Cuernavaca.

Lo vamos a dejar fijo en un camping para usarlo los fines de semana y lo sacaremos de ahí cuando vayamos a viajar.

Este era nuestro
mini-camper viejo
Así se veía cuando
lo compramos
El motorhome en navidad,
todavía sin rayas
Así se ve ahora…
terminada la remodelación
Así era por dentro el día que lo fuimos a ver por primera vez.
Yo me la pasé abriendo todas las puertitas y K sentada no daba crédito…
Ahora está así por dentro: tapicería, alfombra y duela… todo nuevo!