Ya me siento más allá del bien y del mal…

Los nervios no me abandonan ni por un segundo. Veo las maletas y quiero vomitar, no sé si es por el avión, por la angustia de la devolución del dinero o por las despedidas inminentes.

De Barcelona no hay noticias concretas, pero tanto la escuela como la chava del departamento dicen que si me devuelven parte del dinero. Todavía no se sabe cuánto ni cuándo. Pero ya eso me permite decidirme definitivamente por Madrid.

Nunca había vivido algo así. Siempre soy super organizada cuando viajo: para empezar, siempre sé mi destinación (je!), preparo las maletas con tiempo, arreglo todos los asuntos con calma y trato de prepararme a la víspera del vuelo de la manera más zen posible.

Para mantener la mente ocupada, hoy pior-es-nada, Martina y Lola me acompañaron a Coyoacán para arreglar los últimos trámites bancarios. Después volvimos a casa y me puse a coser un par de pantalones, un porta botella de agua y unas cuantas cosillas más. Luego comimos una pasta deliciosa y desde las 4 pm estoy sentada frente a la pantalla alternando búsquedas de departamentos y un trabajo de edición que tenía pendiente. Para estas alturas tengo las nalgas destruidas y los ojos rojos como si me hubiera fumado 3 kilos de sustancias piscotrópicas.

Creo que mañana tendré que enfrentarme al desquicio que es mi cuarto y terminar de una vez esas pobres maletas… que suplicio.

Aquí dejo una foto de Martina, que hace que se me encoja el corazón cada vez que penso que la tengo que dejar en casa.

Pior-es-nada… feliz aniversario. El próximo ya sabes en donde :)