Mañana temprano, tipo a las 9 am, estaré tomando el autobús hacia Pavia y hacia mis tan esperadas vacaciones navideñas con la familia.

Y sí, dije autobús… mi miedo al avión me hace preferir un viaje de un día y medio por tierra que un vuelo de dos horas. No me importa estar sentada por una incontable cantidad de horas mientras pueda sentir el pavimento debajo de mi. Con el vuelo de México a España tuve suficiente por este año…

Además voy preparadísima: llevo comida, fruta, chocolate (esencial!), agua, ipod lleno, pelis para la laptop, un buen libro y, sobretodo, un sueño atrasadísimo que me pronostica al menos 12 horas de hibernación. Ahhhhh… felicidad!!!!

Espero poder tomar muchas fotos porque el recorrido es bastante largo. Ya una vez lo hice en tren y las vistas son espectaculares. El autobús sale de Madrid y pasa por Zaragoza, Barcelona, Gerona, Figueres, Perpignan, Niza, Ventimiglia, Torino y, finalmente, Milano. Una vez ahí, solo tengo que tomar mi trenecito y en media hora estoy en casita con la nonna y toda la family que me espera ansiosa (y horrorizada por la travesía).

La próxima vez que escriba estaré en casa de mi nonna, sentada en mi silla favorita que se asoma sobre los techos de teja roja de esa ciudad que me sabe demasiado a infancia.

Cambio y fuera.